Si eres nuevo en la restauración de piedra, uno de los mayores errores que puedes cometer es usar las mismas almohadillas de diamante para cada tipo de piedra. El mármol y el granito pueden parecer similares, pero son totalmente diferentes: necesitan herramientas diferentes, técnicas diferentes y diferentes niveles de cuidado para obtener un pulido perfecto.
Mármol: La piedra blanda que necesita un toque delicado
El mármol es rico en calcio, lo que lo hace blando y sensible. Puede dañarse con ácidos (como el jugo de limón o el vinagre) y el calor, por lo que debes tener mucho cuidado al pulirlo.
Nuestra estrategia preferida: Usa almohadillas húmedas especializadas, como Alpha Ceramica EX. Estas almohadillas están diseñadas para ser delicadas con el mármol y, al mismo tiempo, lograr un acabado liso.
El truco clave: Mantén las RPM de tu herramienta bajas. Si la almohadilla se calienta demasiado, el mármol puede quedar "aturdido" (una mancha turbia y opaca) o quemado. Para obtener ese brillo profundo y de aspecto húmedo que todos aman, termina con un polvo de pulido de alta calidad y una almohadilla de pulido blanca o amarilla.
Granito: La piedra dura que necesita persistencia
El granito está hecho de cuarzo y feldespato, lo que lo hace súper duro y resistente al calor. Puede soportar más presión que el mármol, pero aún así necesita un proceso estricto para pulirlo bien.
Nuestra estrategia preferida: Sigue una progresión estricta de granos: comienza en 50 granos, luego pasa a 100, 200, 400, 800, 1500 y termina en 3000. Omitir cualquier grano dejará rayones que arruinarán el aspecto final.
El equipo adecuado: Usa almohadillas DiamondX unidas con resina. El granito es súper denso, por lo que no disipa el calor rápidamente. Si no puedes usar agua para el pulido húmedo (como en áreas sin drenaje), detente cada 30-60 segundos para dejar que la piedra y la almohadilla se enfríen. Esto evita que los diamantes de la almohadilla se vidrien, lo que les impediría cortar eficazmente.
En resumen: Trata el mármol con cuidado y delicadeza, y tómate tu tiempo con el granito: la persistencia es clave para obtener ese acabado impecable y de alto brillo.